MOISES CHICUREL NUEVO RABINO DE LA CJM


Enfoque Judío. Actualidad y Cultura Judía en España

Entrevista al nuevo rabino de la CJM, Moisés Chicurel

"Queremos hacer de la CJM una plataforma vibrante que invite a judíos de todo el mundo a radicarse en Madrid"

Su proyecto buscará revitalizar la vida judía madrileña a través de la educación, la creación de espacios sociales y culturales, y la consolidación de una identidad que combine raíces milenarias con relevancia contemporánea y proyección de futuro.
"Queremos hacer de la CJM una plataforma vibrante que invite a judíos de todo el mundo a radicarse en Madrid"

Elías L. Benarroch

La Comunidad Judía de Madrid (CJM) se prepara para un relevo histórico en su vida espiritual. A partir de la segunda mitad de octubre, tras las Altas Fiestas, asumirá como rabino principal Moisés Chicurel, quien sustituirá en el cargo al rabino Moshé Bendahán, retirado a comienzos de año tras casi 40 años de servicio a la comunidad.

Chicurel llega desde México con la convicción de que Madrid puede convertirse en una plataforma vibrante de un judaísmo plural, abierto y profundamente enraizado en la tradición sefaradí. En sus palabras, la capital española tiene la capacidad de atraer a judíos de todo el mundo y proyectar un nuevo concepto: el judaísmo español.

En una entrevista con Enfoque Judío durante su última visita a principios de septiembre, el rabino habla con entusiasmo de una comunidad diversa, acogedora y en muchos aspectos similar a la que encabezó en México desde 2015, y en la que nació, creció y trabajó otros diez años más como rabino auxiliar.

Su proyecto buscará revitalizar la vida judía madrileña a través de la educación, la creación de espacios sociales y culturales, y la consolidación de una identidad que combine raíces milenarias con relevancia contemporánea. Para ello, dice al subrayar su compromiso de largo plazo, "no vengo por unos años, vengo con toda mi alma".

Consciente de los retos que afrontan hoy las comunidades judías en Europa, Chicurel propone un liderazgo rabínico centrado en la espiritualidad, pero también en el diálogo y la construcción de nexos, un modelo abierto al encuentro, funcional y atractivo, capaz de integrar a judíos de diferentes orígenes y de servir de polo de referencia internacional. En ese sentido, su biografía refleja una combinación de tradición, estudio y vocación de servicio.

Nacido y formado en México, estudió seis años en la Yeshivá Daroma de Israel, fue discípulo del rab Aryeh Kovalevsky y participó en la redacción del libro Mashmia Shalom a los 19 años. Obtuvo títulos rabínicos en Majón Ariel y en la Rabanut Harashit de Israel, con autorización para ejercer como rabino en la diáspora y celebrar matrimonios en el Estado de Israel. Además, se ha desempeñado como rabino principal de la Comunidad Sefaradí de México y miembro del Bet Din en el área de divorcios.

Autor de La Hagadá Sefaradí (2022) y del sidur Shaar Hashamaim (2024), Chicurel es un prolífico divulgador que combina erudición y cercanía. Ha colaborado en ediciones comentadas de clásicos judíos, creado programas educativos para jóvenes y mantiene un canal de YouTube con más de 30.000 suscriptores. Está casado y es padre de tres hijos.

Primeras impresiones…

PREGUNTA.- Rabino Chicurel, bienvenido a Madrid. Ha realizado ya varias visitas a lo largo de este año, pero ahora lo hace oficialmente como rabino de la Comunidad Judía de Madrid (CJM) pese a que, hay que recordar, se instalará con nosotros definitivamente después de las Altas fiestas. ¿Cuál es su primera impresión de la CJM y del entorno judío de la ciudad? ¿Era lo que esperaba?

R. CHICUREL.- La Comunidad Judía de Madrid es una comunidad prácticamente idéntica a mi comunidad de origen. Fui rabino en la Comunidad Sefaradí de México por más de veinte años, de los cuales alrededor de diez fui rabino principal. El hecho de decir sefaradí no significa que sea excluyentemente sefaradí: Tenemos un 30-35% de ashkenazim y una integración maravillosa.  Somos una comunidad tal cual como la Comunidad de Judía de Madrid, abierta, plural, que ha logrado desarrollar nexos en todos los ámbitos -internos y externos- y, en ese sentido, veo mucha similitud, veo diversidad. Muchos tipos de personas de distintos orígenes.

Según entiendo, la Comunidad Judía de Madrid fue fundada  alrededor de 1917 por algunas familias ashkenazim que habían llegado acá. Y, eventualmente, esto fue una plataforma para que pudieran llegar judíos sefardíes del norte de Marruecos y, con el paso de los años, se convirtió en una comunidad mucho más diversa. En ese sentido, la encuentro muy similar a mi comunidad judía de México.

También encuentro muchas similitudes en el trato con la gente. Los sefaradim en México tenemos esta apertura, esta ligereza… Aquí también hay frases muy similares, tradicionales, que son prácticamente idénticas en yudeoespañol, con lo que imagino que debe de ser jaquetía. Mucha similitud. Y el punto, para mí, más importante es la cercanía emocional con la gente que he conocido estos días, así es que veo una similitud enorme.

Respecto al punto de comunidad, que si con mayúscula o con minúscula… Bueno, yo creo que la única mayúscula en esta frase debe ser la "C" de "comunidad", de todo aquello que nos une y nos conecta… Y esa es la intención, que realmente logremos fomentar vínculos y nexos y que todo el mundo pueda sentirse parte de una comunidad.

Homenaje FCJE a Moshe Bendahan
Despedida del rabino Moshé Bendahán, en marzo, tras 39 años de servicio. (Fotos: Web FCJE)

Un judaísmo espiritual y social

PREGUNTA.- Una de las cosas que más gratamente me sorprendió del judaísmo en América Latina fue el "judaísmo social", la existencia de clubes y otros entornos de integración social. Teniendo en cuenta las claras diferencias demográficas… ¿Cómo se lleva a cabo ese tipo de judaísmo más social en un país donde no existen las grandes instalaciones de América Latina, donde hay más limitaciones?

R. CHICUREL.- En principio se tiene que visionar. Hay que establecer un plan a mediano y a largo plazo y lograr que puedan desarrollarse. Durante estos días en Madrid, he dicho que el proyecto que me han honrado en dirigir visualiza  a todos y todas, cada quien en su lugar y cada quien en su aspecto particular. Es decir, por supuesto que el judaísmo es espiritual,  es trascendental, pero no se queda ahí. A diferencia de otras culturas, en el judaísmo hay un nexo, una conexión entre lo físico y lo espiritual.

De hecho, algo muy hermoso es que nos encontramos ahora en la sinagoga Bet Yaacov. Yaacov tiene estas dos facetas: la de Yaacov y la de Israel. Y está la metáfora tan profunda del "Sueño de la escalera"… En México tenemos un podcast que llamamos "La escalera de Yaacov", que se centra en cómo el judaísmo logra dar herramientas para conectar lo más mundano, lo más material, con lo trascendental; y viceversa. Eso para que lo trascendental no se quede solamente en una perspectiva separada, alejada, sino que tenga conexión con lo físico y lo material.

En ese sentido, cada ser humano, independientemente de si es judío o no, tiene esta capacidad de ser un nexo entre lo trascendental y lo físico. Y esa es la idea, que todos los aspectos de la vida judía, incluso aquellos que aparentan no ser trascendentales, tienen un toque. Por ejemplo, el Centro Deportivo Israelita de la Ciudad de México, que a pesar de ser un lugar eminentemente social y deportivo, tiene también toda una serie de eventos culturales, un enfoque de identidad que ayuda a que sea una plataforma para aquellas personas que a lo mejor, de primera mano, no tienen tanta cercanía con lo que está encasillado en la idea de lo religioso, en la idea de lo espiritual.

Y poco a poco, con muchos años de trabajo, se ha logrado hacer una amalgama. Esto es algo que es posible. No se trata de cuánta gente vive en un lugar, se trata más de cuánta gente participa activamente en los proyectos. ¡Y se puede lograr, por supuesto!

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Rabino Chicurel: "Tenemos que abrir espacios para que todo el mundo pueda participar (del judaísmo) y que, siempre, sea una plataforma para –también- sumarle un toque de identidad"
(Foto: Enfoque Judío/Archivo)

PREGUNTA.- ¿Qué ideas trae Ud para lograr este judaísmo social, ese judaísmo que quizá no tenga tanto arraigo en la faceta espiritual, la de "Yaacov", sino en la identitaria, la de "Israel"?

R. CHICUREL.- Está la faceta de Israel, la historia de Sefarad, la historia judía, la cultura judía… Y a lo que me refiero es a encontrar el toque de un mensaje que ayude a construirte como persona. La parte social es muy importante, básica, elemental, y hay que encontrar espacios. Tenemos que abrir espacios para que todo el mundo pueda participar y que, siempre, esto sea una plataforma para –también- sumarle un toque de identidad. Ya sea como tú lo dices, con Israel, con la historia de Sefarad, o con las partes personales individuales de cada uno.

Se tendrán que abrir los espacios culturales, los espacios sociales… Y sí, lo hemos logrado en México de una forma muy destacada. En particular la Comunidad Sefaradí de México ha tenido la capacidad de tener nexos y vínculos, y siempre abrir estos espacios. Entonces, tenemos el conocimiento.

De manera puntual, se tendrá que establecer una agenda de trabajo para visualizar y llevar a la práctica, pero, por supuesto, que tenemos la intención de abrir espacios para que todo el mundo pueda sentirse vinculado.

Del "judaísmo sefardí" al "judaísmo español"

PREGUNTA.- Antes de llegar, difundió Ud un vídeo por plataformas de la comunidad en el que hablaba de la "renovación del judaísmo español que todos llevamos en el alma"… Me llamó mucho la atención ese concepto de "judaísmo español", en contraposición con el de "judaísmo sefardí". ¿A qué se refería exactamente? ¿Se puede hablar ya de un "judaísmo español" como tal, no sefardí tradicional, sino "español contemporáneo"?

Agradezco mucho la pregunta porque es muy interesante. Tienes toda la razón. Yo fui cuidadoso en mandar ese mensaje y no utilizar la palabra sefaradí, dado que todos parece que conocemos lo que significa. Es como El Quijote. Todo el mundo sabe qué es, muy pocos lo han leído. Como Maimónides. Todo el mundo aparenta saber quién es y qué es, pero pocos realmente lo han leído y profundizado.

Este mito prácticamente de Sefarad se ha encasillado también en ciertas cosas, o en ciertos nichos, o nichos étnicos. Yo quise utilizar el concepto judaísmo español haciendo referencia a la herencia sefaradí, pero quise ampliarla a un término que implica también la realidad actual y la visión hacia el futuro. ¿Existe un judaísmo español? Sí, por supuesto que existe. Y bueno, si ya vamos a utilizar el nombre Hispania -desde la época romana y prerromana-, Hispania viene de la romanización, de la latinización, de un término fenicio que es I-tzafan. Para quien entiende hebreo, tiene dos significados posibles. "I" puede ser isla, pero también puede ser costaZafán puede referirse a conejos, que entiendo que en España hay conejos, pero también es norte… ¿Norte con respecto a qué? Los fenicios entraron a la península por el norte de África y  empezaron a poblar  la parte sur. Entonces, España es la palabra que denomina al país, al estado con el cual yo me siento profundamente vinculado. Mi abuelo,  Shemtob Chicurel, era un judío español. Él tenía cultura española, amaba la cultura española. Yo fui educado con temas desde lo cultural, desde lo identitario, con el judaísmo español. Entonces, por eso quise utilizar ese término.

Y sí, sí existe (el judaísmo español), y va más allá de solamente lo que se  suele encuadrar dentro del concepto de Sefarad. Pero vamos a llevar todos estos conceptos milenarios  y tratar de aplicarlos en esta tierra, que es una tierra sagrada para los judíos, sagrada para los sefaradim. Vamos a tratar de llevarla a la modernidad, a la actualidad, que sea relevante y actual. Y es por eso que utilicé el término España, para poder también hablar de algo que sí nos conecta con una historia, pero también que proyecta hacia una realidad actual y hacia un futuro. Por eso valió mucho la pena haber tomado justamente ese matiz, que es  judaísmo español.

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La visión del rabino Chicurel: Un nuevo "judaísmo español" sobre los pilares del "judaismo sefaradí". Inicio de la construcción de la sede y sinagoga principal de la CJM, Bet Yaacov, en la calle Balmes. (Foto: Centro Sefarad Israel)

PREGUNTA.- ¿Estaríamos hablando  -por llamarlo de alguna manera- de los "nuevos sefardíes", una suerte de proyección futura del "sefardismo histórico" y tradicional?

Sin duda. Para mí es eso. No vengo a menos. Todos quienes hemos nacido judíos en nuestra época, en nuestra generación, somos herederos de una tradición. Y aquí no tiene que ver con un origen sefaradí o ashkenazí, tiene que ver con lo que representaba el judaísmo sefaradí; con que el judaísmo sefaradí tradicional en la Edad de Oro es un judaísmo que tiene apertura, un judaísmo que tiene contacto con las ciencias, la cultura, la realidad de la época; y que contribuye al Estado, a la nación, a la sociedad… Por lo tanto,  para mí, es extremadamente importante transmitir este mensaje: Obviamente hay que tener un plano de corto plazo, pero no nos quedemos ahí: Visualicemos y abrámonos a lo máximo que podemos aspirar.

Y en ese sentido, yo en lo personal, con mi alma, con mi corazón, con mis acciones, representamos -todos los que estamos acá- esa oportunidad de revivir el judaísmo sefaradí, ahora llamándolo judaísmo español, con relevancia, con actualidad, con impacto y que realmente sea funcional. Esa palabra me parece muy importante: funcionalidad, donde todo el mundo pueda encontrar su lugar y su parte en la función.

Celebramos ahora 10 años de la Ley de justicia que permitió la recuperación, no la adquisición sino la recuperación, de la nacionalidad española que los sefardíes siempre llevamos con nosotros. Yo soy un sefaradí real. Yo no soy un sefaradí del libro. Yo soy un sefardí que vivió, que nació, que fue educado, que fue nutrido con la idea de Sefarad en mis venas, en mi sangre, en mi alma. Entonces, para mí, estar acá realmente es la realización de un sueño que está empezando, pero en verdad es algo que debemos valorar como tal, y mucho más en el contexto de los 10 años de la Ley de justicia que nos retorna la nacionalidad que siempre llevamos a todos los lugares donde estuvimos. Ahora, juntos todos, debemos llevar eso a la modernidad y a la actualidad.

PREGUNTA.- De las cosas que comenta sobre el arraigo con Sefarad, una de las que más me ha llamado la atención es que cuando yo me fui de este país, que tenía 17 años, la mayoría de los rabanim en España eran –llamémoslo- de la "cantera", o sea de Marruecos, España, alguno ya de Israel… Hoy proceden cada vez más de América Latina.

¡Yo soy de la cantera, pero hemos tardado 500 años en llegar!…. ¡Pero soy de la cantera, de una cantera eterna!

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Rabino Chicurel: "Aceptar el reto de venir para acá no es un asunto temporal, no es un asunto de unos años, de vamos a ver qué pasa (..). Para nosotros lo que representa Sefarad es algo que, de ninguna manera, lo íbamos a dejar pasar. (Foto: Enfoque Judío)

PREGUNTA.- Pero hoy proceden cada vez más de América Latina… ¿Qué transformación se ha producido allí? ¿Se ha creado una cantera especial o algo así? ¿Hemos perdido quizá algo en España?

Bueno, hay dos aristas. Es importante, primero, aprovechar para reiterar mi agradecimiento entero, de toda la vida, a la Comunidad Sefaradí de México: mi comunidad de origen, la comunidad que me vio nacer. Yo era uno de los muy pocos rabinos que era rabino de su propia comunidad de origenDonde yo nací, ahí crecí, ahí fui nutrido y, con el tiempo, fui el rabino principal de esta comunidad. Es mi casa, es mi familia. Y, Bendito Dios, puedo decir que tenía ahí todo armado, todo hecho, todo perfecto. Logramos una estabilidad y una armonía maravillosas en la comunidad sefaradí que está en un crecimiento y un fortalecimiento fuera de serie.

Aceptar el reto de venir para acá no es un asunto temporal, no es un asunto de unos años, de vamos a ver qué pasa. Yo estoy invirtiendo acá mi vida entera y, por supuesto con el apoyo de mi familia, de mi esposa, de mis hijos, estamos invirtiendo toda nuestra alma, porque para nosotros lo que representa Sefarad es algo que, de ninguna manera, lo íbamos a dejar pasar.

En algún momento, después de una de estas visitas que tuvimos, Estrella (Bengio), nuestra presidenta, me preguntó si es que después de haberme dado unas vueltas por el lugar, me veía yo acá. Mi respuesta fue honesta y directa: Mi alma lleva tres reencarnaciones preparándose para llegar acá. Entonces, yo vengo con todas las fibras de mi alma. No vengo por unos años. Y tampoco hubiera dejado mi comunidad de origen por prácticamente ninguna otra cosa… (interrumpido)

Una historia de muchos "frames"…

PREGUNTA.- La pregunta era si, viendo el crecimiento en América Latina, hemos perdido algo en España…

R. CHICUREL.- Sí, lo que veo es que hay dos aristas. En ese sentido, lo que también hay que entender un poco es que las migraciones son como oleajes. Y analizando la historia milenaria de nuestro pueblo, no podemos quedarnos solamente en el último frame, en la última imagen de la historia. Las migraciones también son parte de la naturaleza de la vida judía. Y ahora toca (así), tal cual como en la época antigua: los sabios o los judíos de Babilonia tuvieron el contacto con la península y, a través de ese contacto, se enriqueció el judaísmo peninsular y se convirtió en lo que todos conocemos como Sefarad.

Durante muchos siglos se dio lo contrario. Sefarad, cuando existía como centro neurálgico de sabiduría, conocimiento, identidad, transmitió esto a todos los lugares. Tras la expulsión de 1492, el pensamiento, la ideología y el sentimiento sefaradí se expandió a todos los países que acogieron a los sefaradim.

Y eso también ha sido una representación de la cultura española durante siglos. Tan es así, por ejemplo, que en Anatolia, lo que hoy en día es Turquía, cuando aún estaba el Imperio Romano Oriental, existían judíos ahí desde el tiempo del Talmud que eran conocidos como los romaniotes, en el sentido de romanos. Todos los apellidos que terminan con Te, Ti, To, son romaniotes de ese origen. Entonces, los sefardíes llegaron ahí y llevaron tanto impulso, tanto empuje, tanta luz, que básicamente los romaniotes se terminaron haciendo también sefardíes.

Lo que sucede hoy en día entonces es que este mismo judaísmo sefardí vuelve. Pero no es otro, vuelve. Y yo sí lo tengo muy claro como algo que es probable y posible: Queremos hacer una plataforma en el judaísmo de Madrid que sea viable y que invite a todas aquellas personas que, por alguna u otra razón, deciden migrar de sus lugares, que está sucediendo por cierto, que puedan tomar Madrid como una opción. Madrid es una ciudad hermosa, es una ciudad  armoniosa, una ciudad de luz. La gente de Madrid es maravillosa, la plática en la calle, las personas tienen valores.

PREGUNTA.- Se le olvida el fútbol… es muy importante también en la vida judía. (nota de humor)

R. CHICUREL.- Yo todavía no  puedo elegir un equipo porque tengo que ver primero cómo va el oleaje en ese sentido, pero el fútbol y la cultura y, en sí misma Madrid, es una ciudad que tiene todo para, si hacemos lo correcto, lograr una plataforma para que judíos sefardíes la tengan en cuenta.

Obviamente hay mucha migración de Iberoamérica hacia EEUU, hacia diversos lugares; en EEUU también hay migración hacia Israel obviamente; pero no siempre estas opciones son válidas o son viables. Y yo sí veo una opción superválida y superviable para construir algo brillante que atraiga a todas estas personas que tenemos la identidad. Y esto no tiene que ver con la identidad sefaradí, no tiene que ver con un asunto étnico, tiene que ver mucho más con un asunto ideológico… qué pueden tomar a Madrid como una opción.

Tengo toda la fe de que lo lograremos y de que seremos un lugar relevante, que pueda volver a florecer. A eso me refería en esas pequeñas palabras que mandé hace unos días (principios de septiembre), con lo de renacer: A que el judaísmo español vuelva a ser vibrante en Madrid.

Educación: presencia estratégica

PREGUNTA.- La educación es una de las herramientas que hacen que el judaísmo sea vibrante. Le hemos visto en el colegio Ibn Gabirol en la inauguración del año lectivo. En América los colegios judíos son grandes instituciones educativas. Dos preguntas en ese sentido. Por un lado, qué le ha parecido el colegio judío de Madrid en comparación con lo que tenían en México. Y, por el otro, cuál va a ser su papel como rabino principal en un colegio que es muy plural.

R. CHICUREL.- Como te decía, es muy parecido a México. Es una experiencia prácticamente idéntica a lo que nosotros teníamos en el Colegio Hebreo Sefaradí, que tenía más ashkenazim que el 30% de la comunidad sefardí. Aquí se da muy parecido lo que teníamos. Primero, el Colegio también estaba vinculado a Ort. Ahora, el colegio Olamí, que es la versión ampliada del Colegio Hebreo Sefaradí, se convirtió en un colegio que se fusionó. Estaban el Colegio Sefaradí y el Colegio Yidische, que se fusionaron a través también del marco de Ort porque, de cualquier manera, muchos sefaradim iban al colegio ashkenazí y muchos ashkenazim iban al colegio sefaradí. Ahora hay un colegio de 1.300 alumnos. Era una competencia un poco  fuera de lugar y se hizo esta fusión.

Quiere decir que yo me encuentro (en Madrid) con una población prácticamente idéntica. Estoy completamente acostumbrado y me gusta la pluralidad en el colegio. Obviamente, yo no voy a estar de lleno 24/7 en el colegio porque soy el rabino principal, pero mi presencia es una de mis prioridades. Número uno, porque en verdad he desarrollado las capacidades para conectar con los jóvenes, me gusta, tengo buenas herramientas para eso y lo considero prioritario. Pero mi presencia será puntual, dirigida, estratégica, para poder  generar esta vinculación con los jóvenes, y también con el personal docente a nivel de dialogar, escuchar y contribuir con ideas. Pero mi trabajo neurálgico va a ser la CJM y, como parte extremadamente importante de la CJM, voy a tener una presencia significativa y prioritaria en el colegio.

Los profesionales del colegio están bien organizados,  preparados, con muchas capacidades, tienen un ambiente laboral sano… Obviamente, con una plataforma tan desarrollada uno viene a contribuir con algunos aderezos para darle más sabor, pero hay una plataforma muy funcional en el colegio.

Entonces, me verán por ahí. Invito, por supuesto, a quien quiera acercarse, tanto alumnos como padres. Yo no soy de oficina, no estoy en un pedestal, ni soy de bronceSoy de carne y hueso. Me gusta mucho el contacto personal, familiar… Uno de los valores principales que trato de promover es el valor familiar y el contacto. Por lo tanto, aprovecho la oportunidad para hacer esta invitación: para quien quiera y necesite, o simplemente lo desee, acercarse y conocerme. Siempre van a encontrar en mí apertura, cercanía. Y, por favor, tómenme en cuenta en lo que yo pueda  dar mis servicios para mejorar la calidad de su vida judía en Madrid. A eso he venido.

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Rabino Chicurel: "Mi trabajo neurálgico va a ser la CJM y, como parte extremadamente importante de la CJM, voy a tener una presencia significativa y prioritaria en el colegio."
(Foto: Enfoque Judío/Archivo)

Pluralidad judía en Madrid

PREGUNTA.- Las comunidades europeas, sobre todo aquellas que son de tamaño de 10.000 para abajo, funcionan en base a todo tipo de mecanismos de integración. No hablamos de grandes comunidades con instituciones diversificadas para cada grupo. Acá en Madrid existe esa pluralidad, la vemos en el colegio, pero me ha llamado la atención  que no haya esa dinámica que hubiera esperado y que he visto en otras capitales. ¿Cuál es la visión que trae usted desde México que sí tiene esa variedad también? ¿Tiene intención de abrir un diálogo con rabinos de otras comunidades, de que (la comunidad) esté más coordinada, apoyar una acción judía más concentrada? ¿Nos puede elaborar un poquito de cómo trabaja el ámbito intercomunitario?

R. CHICUREL.- Yo creo que me das la oportunidad, a través de esta pregunta, de proponer una idea que, al principio, suena un poco disruptiva, pero que realmente es muy profunda. Y es la de que los sefaradim no necesitamos etiquetas.

Los judíos sefaradim, cuando tenemos el entendimiento real de lo que es el judaísmo, nos damos cuenta de que estas etiquetas son autoimpuestas. Miguel de Unamuno, en "El sentimiento trágico de la vida", dice que parte de  lo trágico, o tragicómico, que sucede en el mundo, es que la gente termina creyendo en lo que otros creen porque alguien más le ha dicho que deben creer en ello, y no se ha fomentado la capacidad de generar un criterio propio. Entonces, para el judío sefaradí, y esto es algo característico, es justamente ir más allá.

Creo que las etiquetas del siglo XIX, que pudieron haber sido necesarias e importantes en su momento, y que se podría entender que lleguen a tener cierta funcionalidad en la actualidad, no son tan funcionales ya. Yo no veo a la gente con etiquetas. Yo no le pongo una etiqueta a nadie y entiendo que hay (distintas) corrientes. En ese sentido, mi trayectoria lo testifica: me baso en el diálogo, en el respeto, en el entender que puede haber diferencias de criterio y diferencias de opiniones y eso, jamás y nunca, debe implicar una separación, una fragmentación.

Desgraciadamente, hay narrativas ajenas a los intereses de una comunidad como la Comunidad Judía de Madrid, que sí fomentan, por agenda política en otro lado, alguna otra forma de ser. Pero nosotros vamos a proponer un judaísmo que debe tener integridad interna. Y el que tiene integridad, el que tiene identidad, nunca tendrá tampoco ningún problema con la integración. Pero la integración implica diálogo, implica respeto, implica entender que la forma de ser de cada uno es válida, y también saber entender que cuando existe una persona, un ser humano, cualquiera que sea -ni siquiera dentro del judaísmo- y que tenga una forma de ser distinta o diferente, hay muchas más cosas que nos unen. De ahí se basa el diálogo, y en eso se puede fomentar el trabajo conjunto, respetando que también tenemos cosas donde a veces no vamos a compartir… y eso está superbién. Está maravilloso porque, en eso exactamente, se basa el concepto de pluralidad. Y voy a ser más puntual para que quede claro.

Existe toda una narrativa sobre el judaísmo halájico,  al que se le llama ortodoxo, que se ha etiquetado y se ha difamado. Esa es la palabra correcta: difamado. Y se ha manejado como (una forma) de integrismo, o (que tiene) un bloqueo, o una imposibilidad de conectar. Y a lo que yo invito es a esto: Darnos cuenta que la Torá es una Torá viva, una Torá vibrante, y que lo más importante es tener nexos y conexiones reales y fructíferas.

En ese sentido, yo, en lo personal, siempre respeto a todos. Soy una persona jamás intromisivo con nadie, en lo absoluto, y que, por supuesto, soy un rabino sefaradí comprometido con la Halajá. Y entiendo que existen otras corrientes, pero habrá diálogo, habrá construcción y tenemos un enorme porcentaje de cosas -el 95%, quizá 98%, 99%- en las cuales coincidimos. Así lo hemos logrado en México. ¡Tal cual! O sea, todo lo que yo te estoy diciendo no es teórico, es práctico y son hechos.

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Sinagoga de la comunidad masortí Bet El..- "Estamos dispuestos siempre a un diálogo en todos los sentidos. El diálogo está abierto, aperturado y siempre habrá diálogo y respeto", dice el rabino Chicurel sobre la relación con otras comunidades de Madrid (Foto: Enfoque Judío/Archivo)

Hechos donde nosotros, por ejemplo, tenemos la capacidad de interactuar, donde tenemos la capacidad de poder tener nexos, vínculos y respetar dónde están las partes donde tenemos diferencias, y entender que esas diferencias no nos fragmentan del todo, son respetables. Pero por supuesto que  si se logra tener esa conciencia de, no sólo respeto en un sentido restrictivo de respétame hasta acá, sino de un respeto integrador donde te valoro realmente como persona.

Yo invito a las personas que tienen quizás esta situación, o esta idea a priori, a que nos demos la oportunidad, todos, para poder concretar un diálogo, y por supuesto que -como lo he dicho en Shabbat-, se puede mantener una integridad de carácter y de identidad, y (a la vez) tener integración con toda la sociedad: judíos, no judíos, judíos de todas las formas, de todas las convicciones… siempre en un diálogo, en un respeto, manteniendo la identidad y siendo claros sobre cuáles son nuestros espacios de diálogo y dónde cada uno debe entender que hay diferencias de opiniones respetables.

PREGUNTA.- ¿Vería usted un foro rabínico de diálogo e interacción en Madrid con rabinos de otras corrientes?

R. CHICUREL.- Bueno yo he tenido diálogo interreligioso. ¿Me explico? Obviamente que estamos dispuestos siempre a un diálogo en todos los sentidos. El diálogo está abierto, aperturado y siempre habrá diálogo y respeto.

Antisemitismo en España

PREGUNTA.- Vivimos dos años en los cuales el pueblo judío está sufriendo mucho, dentro y fuera de Israel. Sin embargo, el antisemitismo aquí en España, en Europa, es distinto al de América Latina. Aquí en España vemos un antisemitismo muy muy arraigado, a través de muchas vías. Hemos visto la vuelta ciclista de España, nos lo tratan de disimular o justificar con que es antisionismo, pero en definitiva no deja de ser antisemitismo. ¿Qué le parece España en este asunto? ¿Cuál cree usted que es el papel de un rabino en este caso?

R. CHICUREL.- Hay que informar. El papel del rabino, y de cualquier líder comunitario en el ámbito que se encuentre, es informar, abrir canales de diálogo y estar abierto a contribuir, a fomentar siempre aspectos positivos. Yo aún no he logrado darme cuenta bien de esta lectura que planteas sobre lo que sucede en España. Me daré el tiempo de entenderlo.

Y por supuesto, por los canales institucionales, voy a sobre todo enfocarme en mi labor, en el sentido de informar primero internamente y, siempre, si llega a haber algo que yo pueda hacer hacia la sociedad para disminuir o, para al contrario, ayudar a que se conozca y que haya una verdadera información de lo que es  el judaísmo, siempre estaré dispuesto a hacerlo.

En México eso es menos común. Allí tenemos canales institucionales, formales, intercomunitarios, no religiosos, que se encargan de todo esto y, por lo tanto, los rabinos tenemos  incluso la convicción, pero también el método de mantenernos al margen de los aspectos políticos, y siempre hemos sido respetuosos de la… (interrumpido)

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Rabino Chicurel: "Aún no he logrado darme cuenta bien sobre lo que sucede en España con el antisemitismo. Me daré el tiempo de entenderlo" (Foto: Redes)

PREGUNTA.- Pero sí han tenido ustedes con el ahora ex presidente Manuel López Obrador, incluso con la presidenta actual, Claudia Sheinbaum, de origen judío, ciertas polémicas en torno a esa mezcla inseparable de antisemitismo y antijudaísmo, que en definitiva es la misma moneda pese a que es cierto que en Latinoamérica se da de otra manera…

R. CHICUREL.- En México no hay como tal. Existen focos de instigación, antiisraelí, que se han mantenido también por las instituciones y por el gobierno mismo. Se ha mantenido una paz. En México uno puede ser judío libremente y sin ninguna restricción, a todo lo alto y con todos los colores. No hay ninguna restricción.

En México nos sentimos, como siempre nos hemos sentido, protegidos por el gobierno. Tenemos muy buen diálogo con las instituciones. Nuestra presidenta sí, ha tenido las decisiones que haya tomado, es respetable. (Pero) como te dije, en México, hay instituciones que se encargan de esto, no los rabinos. Y en mi calidad de rabino mexicano y que serví en México, me gustaría seguir en esa pauta. Los canales para referirnos a México siempre van a ser la Tribuna Israelita, que es parte del Comité Central de la Comunidad Judía de México… Pero en México uno puede ser judío libremente y a todas luces, y somos unos eternos agradecidos con la nación mexicana y con el pueblo mexicano, por permitirnos y darnos la plataforma de florecer y de crecer en una tierra bendita también, y hemos echado raíces en México muy hermosas.

Por lo tanto, yo creo que también hay que entender que en los medios, en los medios de comunicación masivos y en las redes sociales, muchas veces hay que darnos cuenta de qué tanto refleja, de una o de otra manera, lo que realmente piensa una población.

Yo, de momento, lo que me he encontrado en Madrid es gente hermosa, maravillosa, que cuando han notado que soy judío, muchos me han recibido  con mucha calidez haciendo notar el elemento sefaradí. También se nota que la educación española le ha dedicado a transmitir a la población el concepto de lo sefaradí, porque muchos lo tienen muy claro. Y algunas otras personas que no lo tienen tanto, al notar o darse cuenta que soy judío, siempre ha habido apertura y diálogo. Yo lo que puedo decir de la gente que he conocido en Madrid, de los que he tenido contacto con ellos, es que es gente maravillosa, hermosa, brillante. Me siento parte y me siento en casa.

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Rabino Chicurel: "En México existen focos de instigación, antiisraelí, que se han mantenido también por las instituciones y por el gobierno mismo. (Pero) en México uno puede ser judío libremente y sin ninguna restricción, por todo lo alto y con todos los colores.". Claudia Sheinbaum, presidenta de México (Foto: Presidencia)

Israel, en el plano trascendental

PREGUNTA.- ¿Dónde queda Israel en la perspectiva del rabino Moisés Chicurel, en su universo, en su trayectoria de vida, en sus valores, en sus creencias? ¿Dónde lo sitúa?

Para mí, lo que representa Israel está en un plano trascendental y no un plano mundano. Representa el alma espiritual de todo judío, es el hogar nacional de todo judío y es una sociedad diversa, plural, compleja, que tiene muchísimos retos, que tiene muchísimas cosas maravillosas.

Y lo que yo puedo garantizar, en ese sentido, es que la vinculación y el amor por Israel son parte esencial de mi estructura, pero no solo desde una perspectiva política, o desde una perspectiva solamente social o de  autodeterminación. Es mucho más a un sentido de lo que representa Israel en macro.

Hoy en día nos encontramos en un reto muy fuerte, muy duro. Donde existen diversas opiniones, sensaciones y sentimientos. Y desde la perspectiva religiosa, yo en todo lo que tiene que ver con política, incluida la política israelí, decido activamente mantenerme al margen y fomentar lo que nos une a todos, que es  la parte espiritual, la parte trascendental. Donde sabemos que, a pesar de las dificultades y de los retos, Israel hoy en día representa una bendición para el mundo entero, aunque quizás en este momento sea difícil de notar. El pueblo judío históricamente, y el pueblo judío en el Estado de Israel, representa una bendición para el mundo y trabajamos para que eso sea cada vez más notorio.

Así es que mi vinculación es total y, en el aspecto personal, también es un motor en mi vida, pero más hacia el macro, a que podamos ser todos parte de esta visión de contribución al mundo, que eso es lo que es Am Israel (el pueblo de Israel)Tikun Olam: Dar algo para hacer que el mundo sea mejor, más funcional, y eso es como yo veo al Estado de Israel. Con todas las dificultades que nos  atañen ahora, es un foco de luz para el mundo.

Sinagoga Balmes
Acto por los rehenes israelíes en Gaza en la sinagoga central de la CJM, en el primer aniversario del 7-O
(Foto: Enfoque Judío)

PREGUNTA.- Dentro de poco conmemoramos dos años de esa terrible masacre del 7 de octubre. Antes tenemos Rosh HaShaná. Va a ser un mes activo… ¿Cuál sería su mensaje para este año? Qué se desea para Ud mismo, para todos, para la comunidad que va a ser su hogar dentro de apenas un mes?

R. CHICUREL.- Bueno, mi mensaje es muy concreto: "Ele Moadei Adonai Mikraé Kodesh, Asher TiKreu Otam Bemoadam"… "Estos son los tiempos de Dios. Convocatoria sagrada que ustedes llamarán, convocarán en su momento".

Moed es un tiempo especial, es un llamado especial. Para mí venir a España es un moed. Rosh Hashaná es un moed por supuesto, pero es un tiempo específico. Hay momentos donde tú tienes que, proactivamente, llamar al momento. En el judaísmo, el calendario no se establece a priori por un mecanismo solamente cósmico, por ejemplo la renovación de la luna, sino que la renovación de la luna tiene que ser testificada por seres humanos que la ven. Y por un organismo legal, en su momento el Sanedrín, que declaraba la santidad del mes.

Quiere decir que incluso en ese sentido, los judíos, el pueblo de Israel, debemos tener proactividad de llamar al momento por su nombre sagrado. Y este es el mensaje que yo tengo para la Comunidad Judía de Madrid.: ¿Cómo vamos a llamarle a este momento? ¿Cómo vamos a llamarle al momento que tenemos en la historia? Y lo que nosotros llamemos es lo que decretamos con nuestra palabra. El léxico que usamos es el léxico que establece la base de lo que lograremos en nuestra vida y en el mundo. Llamemos a esto una convocatoria sagrada, mikraé kodesh.

Yo vengo a servir, vengo a trabajar, vengo a estar con ustedes en cercanía: ¡Ayúdenme a hacer este llamado. ¡Hagamos este llamado todos en conjunto! ! Démonos la oportunidad de un nuevo inicio que encabezaré con servicio, con diligencia, con entrega, con mucho trabajo, es lo que me caracteriza, y llamemos, hagamos el llamado y escuchemos el llamado.

Tal cual como lo llamemos, eso es lo que sucederá y yo lo llamo un momento sagrado, trascendental, único en la historia, y lo haremos real cuando todos hagamos el llamado y lo escuchemos, que sea Moed Kodesh, una convocatoria sagrada.

Shaná Tová Umetuká. Un año que no solamente sea bueno en esencia, sino también dulce. Un año en el que podamos ver paz, un año en el que podamos ver como todos vuelven a casa, como se terminan las guerras en el mundo. Un año donde contribuyamos activamente a que el mundo sea mejor y no seamos espectadores de la historia, sino que seamos protagonistas en hacer la historia, y de este mundo un lugar mejor.

PREGUNTA.- Rabino Moisés Chicurel, muchísimas gracias por esta entrevista. Le deseamos la mejor de la suerte para esta misión que comienza aquí con nosotros, en su casa, que ya lo era de antes… Y esperamos verlo pronto. Feliz año.

R. CHICUREL.- Así será, juntos. Gracias, un placer 



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